“Un premio que pone al discípulo frente a su maestro”, dijo Sergio Ramírez Mercado (Masatepe, 1942) sobre el galardón que recibió esta tarde, el...

“Un premio que pone al discípulo frente a su maestro”, dijo Sergio Ramírez Mercado (Masatepe, 1942) sobre el galardón que recibió esta tarde, el que lleva el nombre del escritor Carlos Fuentes. “Siempre admiré su ambición de tocar todos los registros y ver en la Historia una fuente de imaginación que nunca se agota”, expresó el nicaragüense sobre la obra del fallecido autor mexicano.

El autor de Margarita está linda la mar fue reconocido por su “literatura comprometida con una alta calidad literaria”, así como por su “papel como intelectual libre y crítico, de alta vocación cívica”, según el acta que el jurado dio a conocer en noviembre pasado.

El jurado de la segunda edición estuvo presidido por el español Juan Goytisolo y el peruano Mario Vargas Llosa, ganador del galardón en su edición anterior y Premio Nobel de Literatura 2010. También participaron Soledad Puértolas, miembro de la Real Academia Española; Margo Glantz, representante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Gonzalo Celorio, representante de la Real Academia Mexicana de la Lengua.

“Puedo afirmar que México es mi patria literaria desde que Juan Rulfo me enseñó que la desolación de Comala era la misma en toda América latina”, dijo Ramírez, quien también reconoció las enseñanzas recibidas de la prosa de Alfonso Reyes, la poesía de Xavier Villaurrutia y Octavio Paz, y “de la amistad con tantos escritores mexicanos”.

“Su vida es la de un hombre congruente que ha entrelazado la palabra con la acción”, dijo después el presidente Enrique Peña Nieto, quien recordó tres momentos fundamentales en la vida del escritor y político nicaragüense.

El primero fue su decisión de abandonar su carrera en la academia para dedicarse a escribir. El segundo, cuando se sumó a la revolución sandinista para luchar por sus ideales y, una vez alcanzado el triunfo electoral, asumir la vicepresidencia de Nicaragua

El propio Fuentes describió dicha etapa: “Sergio Ramírez, sin perder nunca su primer vocación, la de escritor, atendió activamente a su segunda musa, la política”.

El tercer momento al que se refirió el Presidente fue el regreso de Ramírez a su primera vocación: “Le dio voz a los que no la tenían: nos contó lo que vivieron los hombres y mujeres de la revolución sandinista para no perder el recuerdo de aquella lucha”.

El poder de las letras

También Ramírez hizo referencia a su etapa como luchador social y al presente violento de los países latinoamericanos. “Fui protagonista en mi patria de una revolución triunfante. La violencia de hoy no busca hacer más justa la sociedad, sino envilecerla”, apuntó el escritor durante su discurso de aceptación. “Para entrar en el siglo 21 debemos dejar a atrás el siglo 19”.

En ese sentido subrayó la importancia de la literatura: “La palabra siempre ha luchado por defenderse de las posturas intransigentes […] La literatura no existe para convencer a nadie de credos y propuestas ideológicas, sino para hacer preguntas. Cuando el escritor se expresa como ciudadano su voz se multiplica porque es escuchado. Su deber cívico es el de nunca callarse frente a las injusticias las imposiciones y las ignominias”.

Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta, describió a Ramírez como un “narrador inteligente y preciso”, y celebró la “belleza mataforica” de su obra y su pertinencia para entender la historia política del continente.

MILENIO

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