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Tú, como candidato a gobernador, a presidente municipal, te hemos escuchado hablar de temas como la inseguridad, el desempleo, el desarrollo turístico y de lo mucho que hay que trabajar para que Q. Roo siga siendo un estado próspero, que logre mantener sus niveles de ocupación como hasta ahora.

 

Te hemos visto recorrer las calles, caminar con mujeres solteras, abrazando a personas de la tercera edad y hasta niños. Sabes de la grave descomposición social que prevalece, de la inseguridad que ha arrebatado la tranquilidad a muchas familias quintanarroenses porque una menor, una joven o un niño fueron ultrajados y asesinados. Hablas del transporte que debe ser gratuito para los estudiantes, pero yo te quiero pedir que voltees a ver a aquellos menores, a lo que cursan la primaria y que no corren con la misma suerte que tú  de llevar y traer a tus hijos a la escuela o al menos que alguien vaya por ellos.

 

La realidad es que muchos de estos niños de entre 5, 6, 7 y hasta 12 años o   más, caminan solos por las calles, cruzan avenidas peligrosas con sus hermanitos tomados de la mano, sus padres trabajan, no tienen los recursos y mucho menos tiempo para ir por ellos a la escuela porque tienen que llevarles  comer.

 

A ti, candidato, que entre tus propuestas asumes el compromiso de garantizar  transporte público a estudiantes, te pido que también las centres en apoyar a esos niños que no tienen acceso a un transporte privado como muchas familias que pagan para que los lleven a un colegio particular.

 

Una vez en el gobierno puedes hacer que a estos menores, que salen sin saber si regresarán sanos y salvos a su casa, se les garantice transporte para ir seguros a su escuela y  a su casa.

 

Puedes y está en tus manos convertir esta propuesta en una realidad, que miles de niños en Quintana Roo cuenten con transporte público, diseñado exclusivamente para ese sector vulnerable. Con todas las medidas de seguridad que ello conlleva.

 

A los niños no solo se les debe garantizar el derecho a la educación, sino a la seguridad. De hacer realidad dicha propuesta,  no solo evitaríamos que  estén expuestos a los peligros que se viven día a día, sino que muchas familias y madres solteras,  te estarán eternamente agradecidos. Yo, lo haría.

 

Por Zuleika Cáceres