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Contrastes

Por Zuleika Cáceres

Como cada 25 de noviembre, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, solemos escuchar un sin fin de alegatos no sólo de la clase política, sino de organismos “defensores” hacia este sector.

Somos testigos de una reiterada y rimbombante oratoria sobre los cambios que necesitamos para garantizar una vida libre de violencia y de la lucha por erradicar un problema social que va en ascenso.

Los atractivos discursos, basados en dignificar y reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad, son estratégicamente diseñados para llegar a este segmento, pero la realidad es otra. No pasamos de la diatriba.

Como hemos mencionado, la violencia se da en muchas formas, física, sexual, psicológica, económica, cultural y laboralmente. De acuerdo con los resultados de la última encuesta levantada por el INEGI a finales de 2011, indica que la violencia contra las mujeres es un problema de gran dimensión y una práctica social ampliamente extendida, ya que 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más, residentes en el país, ha experimentado al menos un acto de violencia.

Q. Roo es uno de los estados que en los últimos años ha registrado un alto índice de violencia, el tema de los feminicidios propició que diversos grupos solicitaran la Alerta de Violencia de Género, que por diversas circunstancias no se ha podido establecer, los gobiernos en turno se niegan a ser parte de los estados que han decretado la alerta que, hasta ahora, no se confirma como una herramienta eficaz para combatir estas prácticas.

Pero vayamos al punto, no hay herramientas ni voluntad política para garantizar los derechos de las mujeres. Con el cambio de gobierno cientos de ellas, algunas embarazadas, fueron parte de una arrasadora limpia en diversas áreas de la administración, sin una liquidación justa como lo marca la ley.

Ahí empezamos mal. Lo más grave e incongruente es que algunas de estas áreas son comandadas por mujeres, por ejemplo, el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS), que dirige Martha Silva, que no ha sido capaz de dar la cara más que para señalar las carencias de un sistema del que fue parte, entonces, con gobiernos priistas.

El pasado martes, el gobernador, Carlos Joaquín reiteró frente a estudiantes de la Uqroo el compromiso de su gobierno para contrarrestar la violencia de género, dejó claro que “quien agrede a una mujer, agrede a Q. Roo”. Es entonces cuando me pregunto si el ejecutivo desconoce lo que está sucediendo en materia de derecho laboral, que sus colaboradores no están cumpliendo los compromisos hechos con miles de mujeres que le dieron el voto

Ojalá que el gobernador ponga orden a tanta arbitrariedad porque no es por ser presuntuosa, pero del discurso al hecho…

Hablando de mujeres circuló la versión de que la delegada de Sedesol, Marybel Villegas hizo de las suyas. Resulta que en un acto oficial encabezado por el titular de la dependencia a nivel federal, José Enrique Miranda Nava y el gobernador, Carlos Joaquín, en la comunidad Ignacio Zaragoza, resonaron las porras a favor de la priísta, algo así como si estuviera en campaña.

Dicen, los que estuvieron presentes, que ello incomodó al mandatario estatal por lo que se vio obligado a señalar que el evento no era un acto de campaña, sino de trabajo. De hecho de menciona que en breve Marybel Villegas podría ser relevada del cargo, sería la primera de los delegados. El protagonismo puede resultar contraproducente sobre todo cuando faltan once meses para que las piezas del juego electoral comiencen a moverse.

A nuestra redacción llegan más versiones sobre la falta de asesoramiento de los diputados de la XV Legislatura que se han extraviado en sus facultades al emitir exhortos a la PGR, la FGE y la SRE para que emitan una alerta migratoria contra el ex gobernador Roberto Borge ante la “intensión” – así lo señala el punto de acuerdo- de que el ex mandatario evada la justicia.

Y vaya que no les caería nada mal una asesoría, pero no de abogados chafas, porque si les pasa lo mismo que con la denuncia de los terrenos del IPAE, que terminaron reconociendo que es un tema de carácter administrativo, lo unico que van a lograr es seguir haciendo el ridículo.

Y como “la intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre no está de más que lo tomen en cuenta.