Era junio de 2015. Hace dos años el priísmo daba muestra de la “unidad” y respaldo en torno al gobernador. Roberto Borge. Era entonces ejemplo de liderazgo y compromiso.

Así lo definía Raymundo King de la Rosa, el aún líder priista no reposaba en su elogio hacia el gobernador del estado. Era un defensor a ultranza frente a la critica y hasta cierto punto era entendible, los beneficios obtenidos y los cargos públicos eran parte del amparo del que muchos disfrutaron.

Raymundo King afirmaba, ante la militancia, que los últimos triunfos del PRI en Quintana Roo eran muestra de la unidad interna que se vive en el partido, de la lealtad y disciplina en torno al liderazgo del primer priista en la entidad, Roberto Borge Angulo y del trabajo de resultados que dan los militantes desde su responsabilidad en la función pública.

Convocaba entonces a todos los priistas a mantenerse unidos y respaldar con trabajo y resultados que beneficien a los quintanarroenses al líder indiscutible del priismo en la entidad: Roberto Borge Angulo.

“Nuestro líder ya hizo el llamado a todos los priistas a trabajar y dar resultados en la función que desempeñemos, honremos este mensaje, cuidemos las formas y transitemos en unidad hacia el 2016 para refrendar la confianza ciudadana con resultados”, dijo.

De cara al proceso del 2016, el dirigente tricolor decía que las elecciones se ganan con tres elementos básicos: trabajo, resultados y organización.

“Nos distingue la lealtad, institucionalidad, disciplina y unidad”.

Dos años después, sin el poder y cobijo de Roberto Borge, el dirigente priista cambió el discurso, pero no el de la unidad, que sigue siendo la retórica impalpable, sino el de la lealtad.

Raymundo King hoy hace alarde de un partido que lucha contra la impunidad y la corrupción, del compromiso del gobierno federal en esta cruzada por la legalidad.

Borge Ángulo no solo ha sido expulsado del PRI, sino que deberá hacer frente a la justicia, refiere.

A dos años de distancia, la familia priista se encuentra reunida, soslayando sus desaciertos y hasta sus propios agravios. En Q. Roo el PRI sobrevive a su realidad, con o sin liderazgo, eso solo la militancia lo sabe.

Por Zuleika Cáceres