A un día de la presentación de la Temporada Vacacional de Verano 2017, las balaceras, ejecuciones y asaltos a mano armada, están a la orden del día.

En el tema de la seguridad vamos de mal en peor porque los dos principales destinos turísticos de Q. Roo y del país están sometidos por la delincuencia.

La disputa de la plaza entre grupos  delincuenciales mantiene en jaque a las autoridades y los quintanarroenses somos rehenes de esta lucha que parece interminable.

Los crímenes se reportan a diario, ya sea en una de las zonas más retiradas o en pleno corazón de la ciudad.

Ayer en Playa del Carmen se registró otra ejecución, la Quinta Avenida fue testigo de este hecho en contra de un presunto vendedor de joyería.

Horas antes, en Cancún, una riña en el penal dejó un saldo de 7 heridos, situación que se suma a las ejecuciones perpetradas, una por día si no es que más, en este destino vacacional.

El sector empresarial señala que el arribo de turistas durante estas vacaciones presentará una cifra récord, que el tema de la seguridad no repercute en los visitantes cuando en marzo pasado el propio presidente de los hoteleros Carlos Gosselin informaba que miles de jóvenes canadienses cancelaron sus viajes como consecuencia de esta problemática.

Autoridades estatales, en coordinación con las fuerzas federales, han reforzado los operativos, pero en la percepción del ciudadano aun no se logra el blindaje que Q. Roo necesita para garantizar la tranquilidad no solo del turista sino de sus habitantes.

El temor y la incertidumbre prevalecen en las calles.

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