Contrastes

Por Zuleika Cáceres

El Partido Acción Nacional (PAN), fue crítico permanente del ex gobernador Roberto Borge. Cuestionó en todo momento la intolerancia y la represión que ejercía contra todos aquellos que opinaban diferente o señalaran sus acciones de gobierno. Hoy, ese mismo partido es el que defiende a una alcaldesa cuya actuación pone en duda su facultad de gobernar.

El PAN es incapaz de reconocer y señalar sus propios errores. La postulación de Perla Tun a la presidencia municipal de Cozumel es uno de ellos y seguramente los ciudadanos le cobrarán la factura.

Desde que asumió el cargo, la panista ha protagonizado escándalo tras escándalo; su gobierno lleva el sello revanchista, visceral, hostil y autoritario. Algo totalmente contradictorio con su partido, al menos en el discurso.

Se enfrentó a su cabildo, a los medios de comunicación, a los ciudadanos y a todo aquel que diverge de sus ideas. Pero el caso de Perlita es de profundo análisis. Va más allá de un comportamiento agresivo, irracional y  enfermizo, que pone el tela de juicio su capacidad de gobernar.

Debería ser un requisito para los políticos y todo aquel interesado en un cargo de elección popular,  someterse a un minucioso exámen psicológico y psicométrico, como el que se aplica a cualquier ciudadano antes de ingresar a un centro laboral.

De esta forma los ciudadanos tendrían certeza de que son aptos para el cargo porque no es cosa menor, se trata de gobernar.