Contrastes
Por Zuleika Cáceres

Nov.-29.- La elección presidencial no se definirá entre tres o cuatro candidatos, la contienda también será entre mujeres porque en el proceso electoral las esposas también cuentan y su papel será fundamental, la sociedad así lo exige.
La imagen de la pareja presidencial ha ido cambiado desde hace algunos años y las candidatas a primeras damas -porque también lo son- enfrentan hoy un reto distinto. Tendrán que demostrar, junto a sus esposos, que ellas también pueden hacer algo por su país, más allá del glamour y la frivolidad.
A lo largo de la historia hemos visto desfilar a primeras damas cuya labor ha sido pobre y cuestionable. El DIF se convirtió en el disfraz de los excesos. Angélica Rivera es un claro ejemplo de ello y junto a su marido, el presidente Enrique Peña Nieto, ha compartido la corrupción y la impunidad. La “Casa Blanca” no quedará en el olvido. Los onerosos viajes al extranjero representan otro episodio negativo para la señora Rivera que, si bien llegó al DIF gracias a su esposo, bien pudo aprovechar la oportunidad de hacer algo diferente y en favor de la niñez y la familia. Al día de hoy no se le conoce una sola acción destacable.
La sociedad ha puesto especial atención en las mujeres de los futuros candidatos, el interés se traslada, en este momento, a dos personajes: Juana Cuevas y Beatriz Gutiérrez, la primera esposa de José Antonio Meade y la segunda de Andrés Manuel López Obrador.
¿Quiénes son? ¿A qué se dedican?
Empecemos por la esposa de Andrés Manuel. Su presencia en redes sociales apuntaló hace unos meses, antes se mantenía con bajo perfil, pero continuaba con su labor como escritora.
Su más reciente aparición fue en un video cantando “El Necio” tema que servirá para el documental de AMLO rumbo a la campaña del 2018.
Beatriz Gutiérrez  Müller estudió la licenciatura en Comunicación y la maestría en Letras Iberoamericanas en la UIA Puebla. Hoy cursa un doctorado en Literatura en la UAM Iztapalapa. Es escritora y fue periodista 10 años, conductora de radio, profesora universitaria, funcionaria de gobierno y correctora de estilo.
No hace mucho publicó para el portal ADN Político un texto que aborda el “Cambio Verdadero” “Es cimentar con honradez y trabajo a la nación mexicana, con el esfuerzo de todos. Es la seguridad de caminar por nuestras calles con una sonrisa; es que todos nuestros hijos tengan escuela o trabajo, es vivir el arte y la cultura como símbolo del esplendor humano; es libertad, honor y paz. Cambio verdadero es justicia, fraternidad, amor, dignidad, ternura y cobijo, respeto, conciencia, claridad.
Decir cambio verdadero, desde nuestro hogar, es la intención de transformar al mundo mediante la palabra. Las palabras significan al mundo mismo, aunque sea el nuestro (quizá no de todos) pero sí de los soñadores que de este modo queremos hacerlo”, dice el escrito.
Gutiérrez Müller puede representarle muchos votos a AMLO, sin duda.

Juana Cuevas

A partir del destape de Jose Antonio Meade, a quien hoy llaman pepe, Juana Cuevas está en los ojos de los medios de comunicación.
Es la esposa del aspirante a la presidencia de México por parte del PRI. Estudió economía y fue durante sus estudios universitarios cuando conoció al hombre que ha elegido el priísmo para abanderar la candidatura rumbo al 2018.
De ella se sabe muy poco, más allá de su afición por la pintura y ha tenido algunas pequeñas exposiciones de sus obras, junto con otras artistas. Sobre ella, el propio Meade ha dicho que le encanta “el trabajo de voluntariado en IMSS del país”.
No ejerce su carrera como economista, se ha mantenido realizando voluntariados en el área de ginecología del Instituto Mexicano del Seguro Social desde hace tiempo y divide sus otras actividades entre la crianza de sus hijos y su afición por la plástica y la pintura.

Otras mujeres

En este proceso de definiciones, no podemos descartar a otras mujeres, como la de Ricardo Anaya, por ejemplo. El aspirante por el PAN o por el Frente Amplio Ciudadano, también tiene familia y la presume cada que puede.
De su esposa, Carolina Martínez Franco y sus padres se ha hablado mucho y no precisamente a favor. Se le atribuyen riquezas a partir de los cargos que ha tenido el panista.
La esposa y su tres hijos residían, hasta hace poco, en Atlanta.
Las publicaciones de diversos medios nacionales señalan que la riqueza de la familia política de Anaya comenzó a crecer justo cuando fungió como secretario particular y coordinador de Desarrollo Social del entonces gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón (PAN), de 2003 a 2009. En ese lapso, su suegro pasó de administrar restaurantes a incursionar en la industria inmobiliaria constituyendo cinco nuevas empresas y adquiriendo 16 nuevas propiedades.
Donino Ángel Martínez Diez, suegro de Anaya, era hasta 2003 un empresario queretano dedicado principalmente a la administración de un modesto hotel y algunas sucursales del restaurante La Parrilla Leonesa. Tras la llegada de Anaya como novio, y luego esposo de su hija, Carolina Martínez, su riqueza aumentó de la mano del crecimiento político del actual dirigente del PAN.
De acuerdo el periódico El Universal, los documentos del Registro Público de la Propiedad y del Comercio de Querétaro, muestran que Donino Martínez es accionista o tiene participación en 16 empresas; la suegra del panista queretano tiene participación en 10 compañías; José Ángel Martínez Franco tiene recursos en cinco empresas. Lo demás es historia.

En estos tiempos en los que el país ha mostrado su hartazgo hacia la clase política, las esposas también se llevan su tajada. El actuar de las primeras damas del país y de los estados ha dejado mucho que desear, en algunos casos.

Serán un factor determinante para cambiar el estigma de una figura que de poco o nada ha servido al país, que disfruta del dinero mientras el pueblo sigue con hambre.
La telenovela de la pareja a “modo” que emerge de un cuento de hadas debe pasar a la historia. México tiene la oportunidad de hacerlo.