De la desestabilización a la psicosis

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Contrastes

Los daños colaterales a partir de la explosión en unos de los ferrys de la empresa Barcos Caribe parecen no terminar.

Primero fue el cierre de la Agencia Consular de Estados Unidos en Playa del Carmen, ese país consideró un riesgo para sus funcionarios los sucesos en los que hasta ahora la PGR ha descartado como actos terroristas o del crimen organizado. Por ahí no es, dice.

La institución señaló que el explosivo es de origen casero, luego entonces las versiones sobre los posibles responsables apuntan a los enemigos del gobierno y a una clara intención de desestabilizarlo. La forma más efectiva: el turismo.

Pero la situación va más allá, la psicosis puede traer más problemas. El supuesto artefacto reportado hoy en el muelle de Cozumel al 911, propició la movilización de las fuerzas armadas y de la secretaría de Seguridad Pública.

Resultó una falsa alarma y se descartó que se tratara de un explosivo.
Después de ser analizado por elementos de la Marina Armada de México, Policía Federal, Secretaría de Seguridad Pública, Fiscalía General del Estado, concluyeron que se trata de algún experimento o monitoreo oceanográfico; es una base flotante de unicel con un sensor y una bolsa a su alrededor.

El monitoreo o experimento al que se refieren evidentemente quedó sin efecto. Independientemente de ello, un hecho que se difunde como reguero de pólvora sin ser confirmado repercute negativamente.

La Secretaría de Seguridad Pública hizo un llamado a denunciar y actuar con responsabilidad ante hechos que las autoridades federales han identificado como aislados y con objetivos particulares en un intento por desestabilizar al Estado, así como una resistencia al cambio.

La SSP destacó que en coordinación con las corporaciones policiacas y militares, se refuerza la seguridad en especialmente en los centros de concentración de turistas.

Está claro que Q. Roo es víctima de oscuros intereses, de aquellos que se resisten al cambio y los responsables deben pagar por actos que atenten contra la vida y la estabilidad de un estado que va avanzando.

(Por Zuleika Cáceres)