CONTRASTES: A 48 años, Cancún pide paz

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Contrastes

Por Zuleika Cáceres

En medio de una crisis de inseguridad, asesinatos, ejecuciones y asaltos, Cancún llega a su cumpleaños número 48.

Es una realidad que no puede pasar desapercibida y los festejos salen sobrando. No es pesimismo, es un entorno que nos afecta día a día, el temor de salir a las calles se va adueñando de los cancunenses, que a diario son víctimas de asaltos a mano armada, de cristalazos y testigos de una oleada de ejecuciones que al parecer no hay quien la detenga.

¿Nos estamos acostumbrando a un escenario de violencia? Ojalá que no, que Cancún no se convierta en otro Acapulco, destino del que muchos huyeron precisamente por los altos índices de inseguridad. No lo debemos permitir.

Las cifras al 2018 superan los 110 asesinatos con violencia, que se suman a los imparables robos a casa habitación, comercios y la nueva modalidad, el de autos a punta de pistola.

Cancún inició como un proyecto turístico y promisorio, que daría oportunidad a miles de familias que se asentaron aquí y vieron el enorme desarrollo de la ciudad. Las familias siguen llegando, pero las condiciones no son las mismas.

Año con año exponemos la problemática de un crecimiento desordenado, de las zonas irregulares, de la inequidad que ha prevalecido y de la riqueza que no llega a todos por igual, aun cuando el destino es visitado por millones de turistas al año y su derrama económica supera por mucho a otras ciudades con la misma vocación.

Se anuncian patrullas, recursos, elementos, armamento y otras acciones que nos garantizarían tranquilidad y la posibilidad de vivir en paz, pero nada de eso se percibe.

¿A dónde nos va a llevar la violencia? ¿A qué debemos estar sujetos quienes aquí vivimos y contribuimos diariamente al desarrollo de la ciudad? ¿Quién nos rescata de esta inseguridad que hemos permitido?

A 48 años no hay nada que celebrar, vivimos un luto constante en las calles de un Cancún vertiginoso, que se nos está yendo de las manos.