Que la historia nos juzgue

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Contrastes

Por Zuleika Cáceres

 

Claro que hay razones para celebrar y no se traduce sólo en la victoria de Andrés Manuel López Obrador, sino en la de millones de ciudadanos que con su voto y participación manifestaron un deseo de cambio. 

Meade y Anaya así lo reconocieron; en realidad siempre supieron que la tendencia no estaba a su favor; el 1 de julio confirmaron lo que miles de electores habían decidido hace mucho. 

Los mexicanos vieron en Andrés Manuel una esperanza, depositaron en él la posibilidad de un futuro distinto. Su lucha no ha sido en vano, recorrer el país tres veces de ida y vuelta, constatar la miseria, la impunidad, la corrupción y la injusticia, ha sido, tal vez, su mayor fortaleza. 

Algunos se resisten a entenderlo, a asimilarlo. No ven más allá de odios y  resentimientos cuando la democracia es un privilegio que tenemos los mexicanos.

Se niegan a reconocer y a aceptar la decisión unánime de un pueblo y se atreven a llamarnos ignorantes y mediocres. Su realidad es evidentemente distinta a la de una gran mayoría que merece respeto. México no necesita más violencia, ni agravios ni insultos. El respeto a la voluntad ciudadana tiene un valor y debe entenderse como tal. 

Quienes pregonan, insisto, el amor y la paz, sorprenden con reflejos de odio.

México padece de una imparable violencia como para enfrentarnos nosotros mismos como sociedad. Finalmente así es la democracia.

No es Morena, ni el PRI, ni el PRD ni el PAN, ni todos aquellos que se sumaron a un proyecto de nación, es Andres Manuel López Obrador el que logró sumar y mover a todo un país que adolece de impunidad, de corrupción, de pobreza y desigualdad. México tampoco es Cuba ni Venezuela. 

Líderes de distintos países, políticos de México y todo el mundo han reconocido el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, quien ha sido claro en su llamado a la reconciliación. 

¿Debemos entonces seguir enfrentándonos como ciudadanos por diferencias ideológicas o seguimos el camino que nos permita recomponer a un país? 

Me parece que somos más grandes que eso y México nos necesita a todos, si no,  que la historia nos juzgue.