Los huevos motuleños, más allá de su historia

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Muchas se habla y se dice sobre el origen de los “Huevos Motuleños”, un exquisito platillo yucateco que resulta casi un pecado no degustar si estás en la Península de Yucatán.

Las historias son diversas, su sabor inigualable. Este famoso platillo a base de tostada, huevos estrellados, salsa de tomate, jamón, chicharos y plátanos fritos, tiene más historia de la que podemos pensar.

Hallamos diversas publicaciones y una muy interesante investigación que sustenta el origen de este guiso.

En 1990 el Diario de Yucatán publica un texto que hace referencia a este comida cuyo título fue El “huevo motuleño” no es de Motul. El guiso, refirió el rotativo, surge de Telchac Puerto. La nota atribuye al libanés Carlos Saidén Issac y a un ciudadano de origen maya el invento del platillo.
Sin embargo, el portal http://www.lavozdemotul.com.mx/enciclopedia-motul/la-leyenda-de-los-huevos-motulenos/ hace referencia al orgullo que representa a los motuleños este manjar y no es para menos. Una larga investigación arroja que grandes personajes de la historia tienen mucho que ver en la creación del mismo.
El mencionado portal, deja claro que no comparte el artículo titulado “El huevo motuleño no es de Motul”, y con el propósito de desechar las imprecisiones periodísticas, hace una valoración de los materiales existentes a la fecha. Recurrir a los decanos de la Academia Yucatanense de la Lengua: Gonzalo Navarrete Muñoz, Roldán Peniche Barrera, Jorge Álvarez Rendón y Martiniano Alcocer Álvarez, ha sido hasta ahora la mejor versión sobre este misterio.
Inició un trabajo de investigación oral y documental. Convencidos de los avances, el 7 de noviembre del 2008 en la edición 130 de La Voz de Motul, se publicó un primer artículo sobre el tema titulado “A 134 años de su natalicio: Felipe Carrillo Puerto y la Leyenda de los Huevos Motuleños”.
Con motivo del 142 aniversario de la fundación de la ciudad celebrado el 22 de febrero del 2014, La Voz de Motul decidió elaborar una tercera edición titulada “La Leyenda de los Huevos Motuleños”, en la que perfila la versión más completa con los resultados de las últimas investigaciones realizadas.
Apunta que los relatos descansan en testimonios de memoria oral. En los recuerdos de la gente. Las pruebas documentales que existen no tienen suficiente rigor académico, por lo tanto la considera una leyenda.
La historia:
Los testimonios populares que cuentan los abuelos de la comunidad y transmiten a las nuevas generaciones, narran sobre afecto que Felipe Carrillo Puerto, entonces gobernador de Yucatán, tenía por los desayunos de trabajo que realizaba en la mesa del cenote.  De su gusto por los huevos estrellados con frijoles refritos acompañados de chiltomate y tortillas, desayuno popular en las casas de la ciudad, el municipio y la región.

Felipe Carrillo influenciado por la hermandad de los masones, gustaba usar el lenguaje simbólico para destacar hechos trascendentes de su vida política, como el uso del triángulo y los pañuelos rojos.
En cierta ocasión, encargó a Don Jorge Siqueff, un libanés dueño de conocido restaurante, que elaborara un platillo especial para agasajar a sus invitados, debido a que José Vasconcelos era reconocido a nivel nacional como un educador notable y venía acompañado en toda su gira en Yucatán por figuras como Diego Rivera, Roberto Montenegro, Adolfo Best Maugard, Jaime Torres Bodet, Carlos Pellicer y Pedro Enríquez Ureña.
Don Jorge, conocedor de los gustos personales de Felipe, decidió mejorar el desayuno preferido del gobernador. En vez de hacer el chiltomate, que es una salsa de tomate machacado; la afinó, friendo primero la cebolla en aceite de oliva, le agregó el tomate picado, el jamón español ahumado picado en cuadros; y al final del cocimiento le añadió los chícharos. Para realzar el platillo lo sirvió con abundante frijol refrito y doble tostada, aderezados con la salsa.
El encuentro, según relata el portal, se realizó el sábado 3 de diciembre de 1921 en el cenote Sámbula de esa ciudad. Gustó tanto el desayuno a los comensales, que el gobernador fue felicitado ampliamente por el exquisito manjar, y por supuesto varios invitados le preguntaron cómo se llamaba el platillo que habían comido, y Carrillo Puerto con afecto y orgullo les contestaba “éstos son huevos motuleños”, en clara alusión al valor del socialismo yucateco.
Felipe Carrillo Puerto quedó tan complacido con el desayuno que lo hizo su comida preferida. Más allá de la historia que recogen http://www.lavozdemotul.com.mx/enciclopedia-motul/la-leyenda-de-los-huevos-motulenos/ y otras publicaciones, lo realmente cierto es que los huevos motuleños representan nuestro origen, la diversidad de sabores y colores acompañados de historia. Un rico desayuno que no puede faltar en la mesa yucateca. Su gastronomía es tesoro nacional. (Por Zuleika Cáceres)