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Contrastes

Por Zuleika Cáceres

Hoy más que nunca debemos defender aquello en lo que creemos.

Mantenernos firmes en nuestras ideas con educación, respeto y argumentos, marcan la diferencia.

Pocos son los sectores de la sociedad que se organizan para abogar por un derecho y ello no los hace delincuentes.

Grupos vociferantes llaman hoy a los yucatecos  retrógradas, asquerosos, intolerantes y llenos de odio, por no aprobar una reforma que beneficia a ciertos grupos.

Defender los valores y la familia es una postura legítima que merece respeto, el mismo hacia a aquellos que promueven leyes a su conveniencia y que han avanzado significativamente en la adecuación de leyes en favor de sus derechos. La sociedad los ha respetado.

En Yucatán, a diferencia de otras entidades, existe una abismal diferencia, se llama unión ciudadana, esa que está por encima de cualquier acto o decisión gubernamental o legislativa.

Seguir fomentando la violencia no nos llevará a nada bueno, suficiente con la que vivimos a diario.

Se trata de pensar diferente, si, pero con respeto. No se puede vulnerar a una sociedad que antepone valores, normas, costumbres y un gran sentido de pertenencia, algo de lo que en muchas partes se carece.

La familia ha sido la base de la sociedad yucateca que, una vez más, se impuso ante el Congreso y la decisión de una mayoría no significa intolerancia.

Como dijo don Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz, promovámoslo.