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CDMX.- Leonardo era seminarista, tenía 29 años y no se le conocían enemigos; sin embargo, por la forma en que fue asesinado “yo creo que ninguna persona merece morir de esa manera”, dijo Josué Vicente, hermano del joven, quien hacia un par de semanas había finalizado su maestría en la Universidad Intercontinental.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Avendaño Chávez señaló que desde que Leonardo salió de la preparatoria decidió dedicar su vida a Dios, por lo que estudió una licenciatura en Filosofía y que actualmente se desempeñaba como diácono en la parroquia Cristo Salvador, ubicada en la alcaldía Miguel Hidalgo.

Comentó que su hermano desapareció el pasado martes, 11 de junio, y resaltó que él jamás recibió una llamada por parte de secuestradores, por lo que tampoco le fue exigida una cantidad monetaria por su rescate. “No tuve contactos ni nada”, dijo.

En dicho lugar, Leonardo era el encargado de asistir al padre y cuando había algún difunto él daba los santos oleos, “como si fuera un sacerdote, pero no podía consagrar”.

Fue el pasado miércoles, 12 de junio, cuando el padre de la parroquia llamó a Josué Vicente para comunicarle que su hermano no había llegado a la iglesia. “Pues iba a estar con usted, padre”, dijo el familiar, pero el religioso negó haberlo visto. (El Universal)