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Por Zuleika Cáceres

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto los índices de violencia registraron un alza considerable. Para ser exactos 123 mil homicidios dolosos,19% más que en el gobierno de Felipe Calderón que contabilizó 102 mil, según datos presentados en 2018 por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La herencia de administraciones pasadas representa un lastre al que pareciera estamos condenados porque, a un año de la 4T la situación se agrava.

La violencia ha recrudecido y los asesinatos en México han alcanzado cifras récord en los primeros tres meses de 2019.

No hay una indicativo que nos haga pensar en una disminución cuando a diario somos testigos de una galopante inseguridad. Los “abrazos no balazos” no ha funcionado.

Son 8 mil 493 homicidios en los primeros cuatro meses, 9,6% más que en el mismo periodo de 2018, así lo registra el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Los robos, ejecuciones, secuestros y otros delitos van en aumento.

La Cuarta Transformación de López Obrador nos prometió que en seis meses veríamos una baja en la incidencia, claro, mientras termina de consolidar la estrategia en seguridad que para muchos es inexistente.

Este año se han registrado hechos que fueron motivo de réplica internacional. “Una nueva masacre en México, perpetrada por un ajuste de cuentas entre grupos criminales en un bar del estado de Veracruz, demostró esta semana que el narcotráfico sigue matando, frente a una insuficiente estrategia de seguridad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador”, dijo la agencia EFE.

En los últimos meses turistas ha sido víctimas y testigos de la violencia en Q. Roo. A principios de noviembre una española fue secuestrada por un asaltante de transporte foráneo en su trayecto Cancún-Playa del Carmen, la rápida acción policial le permitió salir con vida. Su relato, desde su país de origen, no se hizo esperar.

Este fin de semana un caso más fue perpetrado frente a una familia entera de turistas estadounidenses cuando un sicario ejecutó al chofer de la Van que los transportaba. Los hechos ocurrieron en Tulum.

Y podemos seguir enlistando otros casos suscitados este fin de semana en este y otros estados del país que se desangran, mientras, sigamos esperando la consolidación de una estrategia de seguridad, la de la Cuarta Transformación sellada por del “Culiacanazo”.